aBocaSarro

György

Noviembre 16, 2006 · Dejar un comentario

Ahora que lo pienso, no ha sido todo malo esta semana. Cuando bajaba de las cabras, el día de los niños, con el frío ya metido entre las costillas, venía recordando unas palabras de Kertész:

Yo creo que también hoy vivimos en una dinámica que, por supuesto, no es la de Hitler y Auschwitz, pero sí una dinámica que obliga a las gentes y a los países a integrarse en una forma de vida que nos es presentada por los medios y que se han convertido en lugares comunes. Todavía no está bien estudiado el grado de sumisión y adaptación que exigen, por ejemplo, los grandes consorcios multinacionales a sus empleados. Hay muchos ejemplos de cómo la libertad que existía en el siglo pasado para vivir con privacidad e intimidad está en peligro. El hombre del siglo XIX no era más libre que el actual, pero no había posibilidades de dominar totalmente al hombre, y hoy, sin embargo, los medios para hacerlo están disponibles. Y son las dictaduras y Auschwitz las que generaron en el siglo pasado las dinámicas para que esta total dominación del hombre, de sus conceptos, informaciones, conductas y formas de pensar se haya hecho posible

Luego, cuando ya no pude salir de la cama, le pedí a la Pepa que me trajese Sin Destino y me lo he releído esta semana. Ahora entiendo lo que me dicen los que llegan de estudiar fuera de Vergamar: En Vergamar no existe la crueldad de dar esperanzas, sólo se vive.

[Tú, como serás tontito, te sugiero que te compres un piruleta y te hurgues con ella la nariz]

Esta semana la Pepa ha estado mucho tiempo tendida junto a mí, mientras la fiebre, tan calentita.

Categorías: Humano · Imre Kertész · Queso de Cabra

Encerrado

Noviembre 16, 2006 · Dejar un comentario

Me cago en lo vivo. Una semana entera en la cama, sin irme a las cabras, sin salir al aire, aquí, jodido. Espero que la Sandra no haya tenido problemas con las cabras. Le mandé al Elías pa que la echase una mano. El Elías es de fiar y aunque prefiere las ovejas, también le van las cabras, especialmente mi Nati.

Cada vez que estoy encerrado me acuerdo del Tirulete, de cuando era yo niño y no soportaba estar encerrado. Y él siempre me decía:

Aguanta, que seguro que hay por ahí alguien que está peor que tu.

Me lo decía de crío, porque ya mayor me decía:

No agaches la cabeza sino sólo ante lo inevitable. Y lo inevitable sólo puede ser aquello más sabio que tu. Entonces agacha la cabeza y aprende.

Un día estando en casa le pregunté:

Padre, ¿cómo sabré que algo es más sabio que yo?
Eso es fácil. Sólo lo es un niño y la muerte, que vienen a ser lo mismo.
No lo entiendo

Y entonces rebuscó en la librería y me tendió una copia de El Inmortal de Borges.

Categorías: Humano · J.L. Borges · Queso de Cabra