Me cago en tó lo vivo. Una semana entera en la cama, sin irme a las cabras, sin salir al aire, aquí, jodido. Espero que la Sandra no haya tenido problemas con las cabras. Le mandé al Elías pa que la echase una mano. El Elías es de fiar y aunque prefiere las ovejas, también le van las cabras, especialmente mi Nati.
Cada vez que estoy encerrado me acuerdo del Tirulete, de cuando era yo niño y no soportaba estar encerrado. Y él siempre me decía:
Aguanta, que seguro que hay por ahí alguien que está peor que tu.
Me lo decía de crío, porque ya mayor me decía:
No agaches la cabeza sino sólo ante lo inevitable. Y lo inevitable sólo puede ser aquello más sabio que tu. Entonces agacha la cabeza y aprende.
Un día estando en casa le pregunté:
Padre, ¿cómo sabré que algo es más sabio que yo?
Eso es fácil. Sólo lo es un niño y la muerte, que vienen a ser lo mismo.
No lo entiendo
Y entonces rebuscó en la librería y me tendió una copia de El Inmortal de Borges.
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