Ayer salí a dar una vuelta. Me he pasado más de una semana llevando a las cabras al monte. El viejo se puso enfermo; cogió fríos y a duras penas se levanta de la cama. El Marcos anda como deprimido, está encerrado en su cuarto con el libro ese que siempre lee, así que me ha tocado a mí llevar a las cabras. Menos mal que el Elías me ha echado una mano. Es un buen tipo.
Ayer salí a ver a la Mónica, la hija del Pedro, que dicen que tiene el culo más bonito de Vergamar. Y la verdad es que bien bonito lo tiene, ya me gustaría para mí. La Mónica estuvo mala mucho tiempo, algo de las tripas. Me solía decir que no cagaba, sino que meaba por delante y por detrás. Yo creo que de eso tiene ese culo. Hace cosa de un año cagó normal y el día que sucedió vino a casa a contármelo y lo que había sentido. Desde entonces está como loca; hasta se ha liado con el Ismael, que es muy marica. Es el herrero de Vergamar. Tiene unas manos para la forja que son la envidia de la zona. Sus padres ya murieron, recién llegado de estudiar Industriales, que apenas sí descargó la maleta y ya los enterraba. El Ismael es muy, muy marica y muy, muy dulce… y el tipo más grande del pueblo. La Mónica lo engatusó y como que está liada con él, que ella hace de hombre me dice y que el Ismael le da lo que ella busca. Aún no he entendido muy bien de qué van, pero van.
La Mónica es mayor que yo, pero es mi mejor amiga, siempre le cuento todo (o casi todo). Anoche le estuve contando lo del Julen (y no comprendía que no le hubiese dejado olerme el trasero) y lo del viejo y el libro que me regaló.
¿Por qué lo has guardado? Léetelo mujer, que merece la pena.
¿Y por qué no me dice a la cara lo que tenga que decirme? Cada vez que algo le quema me larga un libro.
Ya, y tu vas y lo guardas de cada vez. Supongo que no es fácil para los viejos hablar con nosotras.
¿El Pedro también te da libros?
No, pero tampoco me habla mucho. ¿Has visto que huele a jazmín? ¿Por qué cuando se van los niños huele a jazmín? Y tánto tiempo…
Sí, es raro.
Al final no me atreví a contarle que quiero ir a buscar a mi hermano. Cuando nos despedimos me apeteció mucho estar con el Julen. Casi me voy a la tasca del Jacinto a llamarle por teléfono. El Julen tiene móvil, como trabaja en el taller de su tío se lo puede pagar. El viejo no quiere comprarme uno, dice que si tuviese uno estarían todo el día llamándome tontitos, como los llama él. Después de pensarlo me volví a casa. Era tarde.